Recuerdos Arbitrales...

 Por: Profr. Enrique Mendoza Guillén  

Gracias San Bartolo  

Esta vez mi recuerdo arbitral es para Jacobo Vela Rodríguez, egresado del 2o. Curso para Árbitros profesionales que dirigió el Prof. Diego de Leo en 1963.

Debo decir que fue un árbitro muy especial, me tocó convivir con él durante mi temporada de aprendizaje en la 3ª y 2ª. divisiones, ya que él debutó mucho antes que yo en la primera división, lo hizo el 27 de noviembre de 1966, mientras que mi debut fue en febrero de 1971.

Me parece que fue un buen árbitro, solo que le gustó demasiado el protagonismo y también, sin temor a equivocarme, ha sido uno de los árbitros más polémicos de esa época. Algunos periodistas deportivos de aquel entonces le apodaron el "Ave de las Tempestades".

 

José Luis H. del diario “El Figaro" afirmó en uno de sus artículos: “No cabe duda que… ¡donde está Vela las cosas arden!.

Creo también que Vela Rodríguez tiene el record de más juegos arbitrados donde terminaron en fenomenal bronca, ya sea en partidos de amateurs (hoy sector aficionado), como de 2ª., y de la 1ª. División Profesional.

Jacobo Vela Rodríguez (q.e.p.d.), debutó en la primera división en el Estadio Azteca, en el juego entre Atlante 2 -0 Monterrey.

Por cierto en ese partido expulsó al jugador Escalante del equipo Atlante, quien se resistía salir del terreno de juego y en forma curiosa el jugador se arrodilló ante él diciéndole “no me expulses hijo de la mañana”, haciendo creer con ésta actitud al  público en general que le suplicaba que no le expulsara, cuando en realidad lo estaba insultando.

La crítica en general no lo trató muy bien, por ejemplo el periodista Guillermo Chao Ebergenyi (Esto) comentó: “pésima actuación de Jacobo”, Germán Núñez Cortina dijo: “El árbitro de la nueva hornada Ni Fu, Ni Fa, más bien Fu”.

A él le tocó vivir uno de los incidentes más bochornosos de ese tiempo, resulta que en un juego muy importante, porque se decidía el ascenso de la 2ª. a la 1ª. División, entre los equipos de Tepic vs. Pachuca, sufrió una amarga experiencia, con horas de angustia y situaciónes peligrosas.

Pero ¿qué pasó?, que durante la semana anterior al juego, en la ciudad de Tepic, se había realizado una agresiva campaña a través de la radio y una parte de la prensa escrita, para desprestigiar al equipo Pachuca y a los árbitros designados para dirigir ese importante encuentro, aseverando que el equipo llegaría a esa plaza acompañado de los árbitros que a toda costa tratarían de hacer que ascendiera el equipo del Estado de Hidalgo, creando con ello una desconfianza y pasión en el ánimo de los aficionados locales.

Así, en medio de un ambiente de fanatismo, con tribuna repleta de aficionados nerviosos, dio inicio el juego y a escasos 10 minutos del encuentro se suscitó una jugada en la cual se sancionó un fuera de juego a un delantero del equipo local, quien a pesar del fuerte silbatazo del árbitro, continuó con el balón tirando a la portería y anotando un gol que obviamente no contó, pero ante la algarabía de la gente que festejaba la anotación, se tornó en enojo cuando el cronista de Guadalajara Susano Santos Flores comentó que la sanción estaba bien señalada. Los silbidos crecieron y las mentadas no se hicieron esperar, iniciando entonces una lluvia de proyectiles.

8 minutos más tarde, ocurrió un nuevo problema para el árbitro, cuando señala una clara mano del defensor local dentro del área penal, se sanciona correctamente el tiro penal, y ya se imaginarán la reacción del público, insultos, gritos de “ratero, ratero”, en fin, aun así el tiro penal se ejecutó por el jugador visitante “el Cuate” Fal, quien con tanta presión falló su disparo, estrellando el balón en uno de los postes, acción que resultó afortunada para el juego y para el árbitro del momento.

Antes de concluir el primer tiempo, el equipo local anota un gol ante la alegría generalizada de sus seguidores.

Para el segundo tiempo, el equipo de Pachuca logra empatar por medio de un tiro libre indirecto anotado por “Tacuarín” Ceballos, cabe destacar que con el empate en el marcador el equipo Pachuca ascendería al máximo circuito mexicano.

Posterior a la expulsión de un jugador del equipo local, por conducta violenta, la gente de la tribuna empezó a lanzar toda clase de proyectiles al terreno de juego: botellas, líquidos diversos, etc.

Terminando el partido, los árbitros corrieron de inmediato rumbo a su vestidor en forma por demás apresurada, para evitar la agresión del público.

Ya en la caseta arbitral, por cierto muy reducida e insegura, una parte de los aficionados inconformes, empezaron a lanzarles hielos, piedras y líquidos, gritando constantemente “linchen al árbitro”.

Para poder abandonar la caseta, Jacobo Vela tuvo que disfrazarse de militar, ya que el 4o. árbitro del partido que vivía en la localidad, el Sr. Bartolo Álvarez, pertenecía al ejército y todavía en el automóvil fue perseguido por algunos furiosos aficionados que afortunadamente no lograron agredirlos.

Una vez más el "Ave de las Tempestades" salió bien librado, en esta ocasión Gracias a San Bartolo... Álvarez
.

Continuarán los recuerdos arbitrales...

Reciban un cordial saludo de su amigo

Enrique Mendoza Guillén