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Pumas dio el primer zarpazo en la Concachampions con
mal arbitraje de Peñaloza.
Pumas
1-0 Cruz Azul
Árbitro: José Alfredo Peñaloza Soto
Árb. Asistentes: Arturo Velázquez /
Víctor Calderón
4o. Árbitro: Paul Enrique Delgadillo Haro.
Estadio Olímpico Universitario con 3/4 de entrada, noche fresca con un poco de viento, gran ambiente en la tribuna donde los cánticos y Goyas no callaron a lo largo del encuentro.
El partido fue realmente soso, en ocasiones la tribuna se animaba cuando su equipo tenía posesión del balón y rebasaba la media cancha, pero
los jugadores universitarios fallaron
constantemente en el traslado del balón y
perdieron fácilmente el balón frente a
unos defensivos cementeros.
El Cruz Azul francamente vino a C.U. a no ser goleado y el “esquema defensivo” que usualmente utiliza el “Ojitos” funcionó a la perfección.
Por su parte, los Pumas demostraron que este torneo no les interesa y por eso no “echaron toda la carne al asador”, consiguiendo su solitaria anotación en los botines de Pablo Barrera, tras recibir un pase filtrado que el central cementero no acertó a despejar, para que el universitario de potente disparo venciera a Yosgart Gutiérrez y poner los cartones definitivos desde el minuto 23.
Alfredo Peñaloza fue el encargado de dirigir las acciones, de inicio le vimos muy confiado y trotón, ya que el encuentro no daba para más, pero después de que los Pumas consiguieran anotar, entonces tuvo que
desplazarse más rápido e incluso le contamos
solamente 2 “sprints” de 30 metros en el primer tiempo.
A los escasos 2 minutos de juego le anula un
gol legítimo al equipo cementero anotado por Emanuel
Villa, cuando inventa una falta de Alejandro
Vela sobre el portero universitario en una
acción inmediata anterior, calificó mal la
acción porque no existió falta alguna.
En los primeros 45 minutos, amonestó a un jugador por equipo; a Israel Castro (Pumas) por darle un manotazo en la cara a Riveros y a Melvin Brown por juego brusco sobre Dante
López.
Arturo Velázquez (asistente # 1) se notó muy nervioso,
durante todo el encuentro y al minuto 29 le anula un gol
a Pablo Barrera (Pumas), por supuesto fuera de
juego que no existió, además en 2 ocasiones señaló saque de esquina contra los cementeros, cuando correspondía saque de meta, siendo bien corregido por Peñaloza en
estos últimos yerros.
Por su parte Víctor Calderón me dejó buen sabor de boca, cuando realizó señalamientos firmes, seguros, con buena comunicación con el central y muy dinámico en sus desplazamientos en la banda.
Para el segundo tiempo, Peñaloza se enganchó con Emanuel Villa a quien le amonestó por reclamarle fuerte una supuesta falta y no le sancionó ninguna falta más,
haciéndome recordar los viejos tiempos del “Black Power” que terminaron cuando corrieron a Felipe Ramos.
Su falta de personalidad y mala ubicación (se le notaba lejos de las jugadas), le obligaron a mostrar 4 tarjetas
amarillas más, todo porque le falta compromiso con su labor, escaso arbitraje preventivo y pensando que su gafete de FIFA arbitraría solo.
La feria de tarjetas amarillas fue así: al 61’ a Yosgart Gutiérrez (Cruz Azul) por reclamarle una falta simulada de Dante López, al 64’ a Jehu Chiapas (Pumas) por zancadilla a Christian Riveros, al 65’ a Leandro Augusto (Pumas) por supuesta falta sobre Gerardo Torrado y por último pinta de amarillo a Fausto Pinto (Cruz Azul) por sujetar del brazo a Martín Bravo en media cancha.
Sus asistentes también se pusieron nerviosos en el segundo tiempo, ya que empezaron a señalar faltas insignificantes, cortando el ritmo del partido y en ocasiones la ventaja para el equipo agredido.
En esta ocasión no le dijeron a Alfredo Peñaloza que era un partido de talla internacional y se dedicó a dirigirlo como una “cascarita”
local. Al final de cuentas
influyó en el marcador al anularle un gol
legítimo a Emanuel Villa (Cruz Azul) y también Arturo
Velázquez influyó en el marcador al
anularle un gol a Pablo Barrera (Pumas),
tristemente realizó un mal arbitraje en su debut internacional.
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