De la cancha al pantalón largo...

 Por: Iñaki Brunet  

El gremio arbitral

El arbitraje en México lleva mucho tiempo estando por encima del nivel de su liga. 

Los árbitros en México por la propia estructura del futbol mexicano, son entrenados en muchos ámbitos. La tradición de la escuela arbitral en México, ha sido la piedra angular en la formación de profesionales que han demostrado su calidad de forma contundente en todos los torneos internacionales, superando el nivel de la propia Selección Mexicana. Ya que a diferencia de la Selección, es habitual encontrar Árbitros Mexicanos en las finales de los torneos más importantes de la FIFA.

El arbitraje mexicano es un gremio muy acostumbrado a las altas presiones. Cada fecha el árbitro en México se convierte en el juez del enfrentamiento de los juguetitos de los hombres más ricos de México. Estos señores del dinero están acostumbrados a que en todos los demás terrenos se dicte su ley; por lo que, los árbitros tienen que soportar las presiones de ignorantes del reglamento, tanto desde la tele como desde el escritorio de Colima 373 ocupado por Yupies venidos a más por el santo dedo de Televisa.

Gracias a la firme convicción de todos los árbitros en retiro, de ser maestros de las nuevas generaciones, es que el aprendizaje de la escuela mexicana se ha mantenido firme y en constante crecimiento.

A diferencias de otras, las familias tradicionales de árbitros en México, no son mezquinas y siempre han aceptado y entrenado a jóvenes externos, sin importar su origen, enseñándoles todo lo posible para tener éxito en ese sacerdocio. 

Con una gran trayectoria en las escuelas de arbitraje de toda la republica, los árbitros mexicanos se curten en ligas desprovistas de todo tipo de seguridad, pasan por un gran escalafón y los que logran el gafete de FIFA lo hacen principalmente por su talento y profesionalidad.

En estos días se ha cuestionado fuertemente la designación del arbitro para “la gran final del futbol mexicano” (con minúsculas por su evidente devaluación), que evidencia que este gremio esta desamparado ante estas situaciones.

Anteriormente, existía un pacto no escrito con los “dueños” que la comisión de árbitros la dirigiría un ex arbitro, pero esto quedó en el olvido. Buscar un cambio desde la posición actual de los árbitros parece descabellada, pero eso no quiere decir que no se pueda hacer algo.

Los árbitros mexicanos basados en el código de ética de la FIFA podrían auto imponerse un Código de Ética elaborado por ellos mismos. Su posterior publicación y el conocimiento del mismo en los medios, podría servir como base para evitar abusos y presiones externas e inadecuadas. Posteriormente, se podrían desarrollar otras herramientas que los defiendan como gremio.

Por algún lugar hay que empezar...
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Iñaki Brunet