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Generación
Dorada
La generación del 86 al 94, probablemente, fue la de los mayores ídolos que ha tenido México, esto no fue obra de la casualidad.
La formación de futbolistas como he escrito en columnas anteriores requiere de un andamiaje institucional de clubes y ligas bien articuladas. Cuya correcta articulación permite que se detecte, desarrolle y potencie naturalmente, el talento de los jóvenes que practican el balón pie, lo que nunca ha pasado en México.
En el México de hoy, este andamiaje de ligas y clubes esta mal diseñado y no funciona mas que en beneficio de las televisoras. Se basa en unas cuantas franquicias millonarias, que derrochan dólares en una liga, que exceptuando la liguilla, tiene un nivel muy mediocre.
En aquellos años, con esa generación de jugadores como Enrique Borja, Hugo Sánchez, y Carlos Hermosillo, salidos del corazón del futbol mexicano (la selección amateur), se hizo un trabajo que proporcionaba las condiciones para tener un mundial de local en forma competitiva; y que dejaría la base para el posterior desarrollo integral en un plan multi anual realizado por Aguilar Álvarez y Guillermo Cañedo.
A este grupo de jóvenes se los fue desarrollando, guiando. Surgieron del futbol amateur que en los años 70 y 80 contaba con una selección propia, se los potenció (llevándolos a la liga profesional), se los arropó (se suspendió el torneo para prepararlos) y los resultados de esta gestión llegaron en el 86. Sin embargo, no pudieron tener su esplendor en Italia 90 (recordar el castigo por los cachirules), algunos de ellos llegaron al mundial de USA 94 con los jóvenes que provenían principalmente de la cantera de la UNAM. (Tema a tocar próximamente)
Algunos intentos se hicieron después sin la continuidad necesaria y con las pifias garrafales de los empleados de turno de la FMF, y así se perdieron jugadores que pintaban para estrella como: Pineda, Chiquis García, Braulio Luna, Sancho, etc.
La llamada generación DORADA (Giovanni Do Santos y compañía) nació también de una Selección del Sector Amateur. Es un grupo de jóvenes deportistas que gozó, de algo que no debería ser la excepción en cualquier deporte en México, tuvo todos sus torneos nacionales, desde Sub. 8 hasta un torneo internacional a los 14, fueron vistos, analizados, fichados y concentrados por el cuerpo de selecciones nacionales menores, proceso que quedó trunco por la lucha de poder dentro de Televisa entre Burillo y Emilio Azcarraga.
Gracias a que nadie en el “equipo de trabajo” de Alberto de la Torre y Lavolpe, metió mano y ni se enteraron de estos jóvenes, se obtuvo el titulo del mundial Sub. 17.
El gran problema vino después, en cuanto los clubes, las televisoras, la FMF y el medio futbolístico mexicano en general tomo conciencia de ellos, se hizo de todo, menos trabajar. Por el contrario, se les infló y desubicó; técnicos, promotores y directivos sacaron ventaja de contrataciones y pases, sin planeación, ni visión en el desarrollo deportivo del jugador y por ende de la Selección.
El resultado lo tenemos a la vista.
Es cierto que para realmente llegar a ser potencia en este deporte hay que cambiar el sistema de fondo en: clubes, ligas, ley del deporte y el poder dentro de la FMF (como he explicado en columnas anteriores); pero hoy no tenemos ni siquiera a los dirigentes implementando un plan claro a un grupo escogido de jóvenes jugadores.
Al Sector Aficionado (amateur) sistemáticamente se le debilita, se le quitan recursos, presencia, participación, valla hasta se les sacó del edificio principal de la FMF.
La prueba está a la vista, sin ellos, que es de donde realmente han salido todos los ídolos del futbol mexicano, no se llegará a ningún lado.
Es por eso que el Futbol Mexicano esta peor que antes, las raíces de los problemas de siempre no se han transformado, y los esquemas que antes daban algún fruto se han tirado al
olvido.
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